Este libro de cuentos de Horacio, fue el elegido de julio para los extremos con Débora en calidad de coordinadora y sobretodo mediadora.
Lo conocía por su obra en la lij, algunos de cuyos libros son verdaderamente de calidad. De esos que tengo para momentos en que mediar se vuelve complejo.
De adultos fue lo primero que leì, No, miento, leì Los dorados diminutos que ahora releì, porque es un libro escrito en sonetos, sobre la historia de Pepe Sardina que va a buscar a su primo Ramòn del otro lado del charco. Ese Ramòn es el protagonista de El gran surubì de Pedro Mairal. Recién ahora, luego de leer los dos libros, di por comprendido el libro de Horacio que ademàs es ilustrado por Matìas Acosta. Alguien que viene trabajando con Cavallo hace varios libros, el que mencionè y El marinero del canal de Suez asì como otro de poesìa en el que se incluyen composiciones poèticas de distinto formato: limericks, haikus. El tìtulo: poemas para leer en un año.
Pongo la portada para apreciar la calidad de Matìas. Me parece muy bueno el trabajo conjunto y puedo apreciar la destreza de Horacio en la elaboración de una novela en verso.
En realidad iba a escribir sobre el libro elegido para leer en julio con mis compis extremos.
Son cuentos, todos muy intensos.
Las cenizas del padre, narra el viaje de un padre con su hijo llevando las cenizas del abuelo para dejarlas donde el anciano decidiò dejar sus restos. El cuento tiene un tiempo en que cuenta el viaje y otro tiempo en que el joven va recordando la casa del campo, las vacaciones, su primer encuentro sexual. Es una familia con una tragedia de esas que marcan, la madre y la tìa de este joven murieron en un accidente. Todo va teñido de personajes creibles que sabemos no tienen una vida feliz, ni siquiera fàcil y a medida que avanzamos en el relato sentimos que la cosa es para peor...y lo es. Eso me pasò con la lectura de todos estos cuentos. Cavallo no abunda en detalles, pero logra que nos adentremos en la narraciòn y que la lectura sea un disfrute aunque la nostalgia o la melancolìa sea la tònica de los textos.
Correspondencias es la historia de una mujer que convive con la màs aboluta soledad. Marcada por una madre castradora y abusiva que a pesar de estar muerta sigue signando la vida de esta mujer. Cuando empieza a recibir cartas de un vecino que firma como Botero, ve una especie de esperanza, un hàlito de vida. Intercalado en la narraciòn tenemos el texto de las cartas que recibe. Claro, sabemos que no va a tener un final auspicioso, pero en definitiva es una historia intensa y para mì muy bella.
Muecas nos presenta la historia de un grupo musical con tres integrantes que viajan por pequeños pueblos, uno de ellos es ciego. Un ciego que no quiere admitir su vulnerabilidad.
El silencio del rìo un cuento sobre el hallazgo de un ahogado en un rìo. Tiene muchas conotaciones en donde lo oculto, lo no dicho, la historia de la represiòn se van entrelazando y generan un nudo en la garganta que no logramos desatar.
El doble corazòn de Juliàn Urbina tiene varias historias en una y me complicó la cabeza y me entreverè. Debo releerlo.
La idea del agua narrado por un joven que està en una instituciòn para personas con problemas psiquiàtricos. Este cuenta que fue salvavidas en Valizas y ahí se desatò su problema por la obsesión con alguien que debía rescatar.
A la hora de la siesta cierra el libro y es un cuento hermoso. Entrañable. Niños que complotan para curar al abuelo que està en fase terminal. Hay niños, un joven subnormal, complicidad, ternura, aventura.
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