Siempre digo que el terror no me gusta, pero uno de mis libros preferidos es Frankestein. La Enriquez tiene mucho de ese gènero, en que el horror nos interpela en lo cotidiano. Donde una compradora de vestidos vintage tan moderna y ecologica se ve envuelta en un episodio de horror por un marido despechado, una pareja que va de vacaciones a un pueblo pequeño y tranquilo termina encerrado por un grupo de devotas de un pintor que es una forma aberrante pero que emula a la difunta Correa, bueno a su bebé. Cada cuento tiene eso de un horror cotidiano, con paisajes de nuestro sur, de nuestro entorno. Detalles como plantas, paisajes, pájaros tan bien descritos sin detalles superfluos pero que nos dejan exactamente en el lugar y el tiempo incluso a veces, siento olores. Algún episodio muy Cronenberg, una niña que es la narradora del cuento y que se va descomponiendo. Una mujer que va perdiendo sus facciones a partir de una peadilla de esas recurrentes: ser violada por un hombre sin...
Para animarnos a leer