Ir al contenido principal

Los días del venado / Bodoc, Liliana



Una invasión sin nombre avanza sobre las Tierras Fértiles. Jamás una catástrofe llega sin anunciarse, pero ¿quiénes serán aquellos capaces de percibir las innumerables pero intangibles señales que la preceden? ¿Y qué harán con ese conocimiento? Lo podrían transformar en amor o en poder. Los hombres de guerra y de conocimiento, los artistas y los Brujos deberán enfrentarla o aceptar el exterminio de su tiempo.
Será la guerra entre el Bien y el Mal y en medio de ambos estarán las traiciones, los celos, las valentías, la plena lealtad de un amigo, la inocencia de una niña. Una guerra frente a la que ningún ser vivo podrá permanecer indiferente, ni los hombres en la tierra, ni los pájaros en el cielo, ni los árboles que unen ambos mundos.
Con La Saga de los Confines Liliana Bodoc irrumpió en el panorama literario cosechando una enorme cantidad de lectores apasionados y el favor de la crítica, y se consagró como la mejor representante de la épica latinoamericana del siglo XXI.
Este libro me cautivó. Me provocó fiebre lectora. Dentro del género fantástico pero el mundo que crea Bodoc tiene mucho que ver con el continente americano. Personajes entrañables, valientes pero profundamente humanos. Magia, sabiduría. Tiene todos los elementos para conquistarme. Estoy esperando acceder a los otros volumenes (son tres en total) para culminar su lectura que se me hace muy sabrosa.

Comentarios

Entradas populares de este blog

LA MUJER DE LOS VIERNES

Es la última novela publicada por Eduardo Dayan, ganó un segundo premio de Editorial Comunicarte de Córdoba. Fue mi primer lectura del 2011. Creo que no lo leí, lo devoré. Eduardo sabe de jóvenes y del problema que aqueja a la educación actual. De las diferencias sociales que se transforman en muros infranqueables. Incluye el blog como un medio más cotidiano para los jóvenes. Me parece una lectura especial para jóvenes y para docentes es fundamental. Gracias Eduardo por enviarme este regalo tan maravilloso.

El resto del mundo rima / Carolina Bello

  Escucho un programa de radio: Oír con los ojos. Intento seguir leyendo mientras escucho. No puedo, es que hay una escritora que no conozco y que me está seduciendo con su voz, su locuacidad, su intensidad. Nombra a Leila Guerriero y a Herzog. Entonces, dejo mi lectura y me entrego absolutamente a escuchar. Anoto lo que cita, los libros que nombra. Es sábado. El lunes voy a la librería le pregunto a Juan por el libro de Leila: Zona de obras.  Me distraigo y me olvido de Herzog. Termino llevando uno de Ursula LeGuin y otros para nada relacionados con el de Carolina, pero sí me llevo El resto del mundo Rima Lo leo con avidez, con absoluta voracidad.  A los pocos días llega una invitación de la Red de Clubes de Lectura para tener un encuentro con la mismísima autora. En una librería nueva Amazonia y donde íbamos a compartir lectura y sabores porque el convite venía con brunch.  Me inscribí sin dudar. Era la oportunidad de compartir mi pasión lectora, escuchar otras lec...

EMILI TEIXIDOR. Contagiar el deseo de leer

EMILI TEIXIDOR . Contagiar el deseo de leer es como contagiar cualquier otra convicción profunda: sólo se puede conseguir, o mejor intentar, sin imposiciones, por simple contacto, imitación o seducción. No se trata de llenar ningún vaso -cerebro- vacío, sino de prender en una zarza el fuego que nos agita. Por el simple contacto de una llama. El mejor contagio/contacto es el ejemplo. Si nos preocupáramos menos por la lectura de los otros y más y con más rigor por nuestras propias lecturas, seguro que nuestro entusiasmo nos desbordaría y los más cercanos a nosotros advertirían esa plenitud que nos proporcionan los libros y quizás, quizás, otros intentaran alumbrar su propio ardor aprovechando alguna de las pequeñas chispas que desprende nuestra hoguera. Primer truco Primero lee tú y los demás imitarán el placer que tú expandas. Predica con el ejemplo. Toda seducción tiene sus estrategias o sus trucos. Existen algunos, pequeños, sencillos y prácticos para facilitar el contagio. O mejor...