Este libro de cuentos de la escritora argentina Alejandra Kamiya, te sumerge, entre otras hermosas historias, en la ceremonia de un desayuno impecable como preludio de una despedida (“Desayuno perfecto”), el reencuentro con un hermano que le revela un momento olvidado de la infancia (“Los nombres”), un soldado japonés contumaz que cumple órdenes sin cuestionamientos (“El pozo”), y dos íntimas amigas arrastradas por las penurias de sus familias (“Los restos del secreto”). Son relatos primordialmente atravesados por la soledad y los silencios, que adquieren un papel trascendental en cada historia, y también por los mandatos sociales y familiares. Doce cuentos narrados de una manera precisa y emotiva, que te acurrucan, te calan y te transportan. “Entrar sin que se note es cuestión de ritmo. Pero entrar en silencio es imposible”. Entrenle a “Los árboles caídos también son el bosque”, porque es uno de esos libros que cuando estás por terminarlos, te generan esa sensación única provocada por el placer de haberlo leído.
Editorial BAJO LA LUNA
Hace tiempo que no escuchaba las lecturas de Virginia. Es que entre talleres y clubes no me da para leer tanto y puedo utilizar mi tiempo de bus en leer por mis propios ojos.
En un momento me puse a escuchar el primer cuento Desayuno perfecto y quedè atrapada.
Ese primer cuento, con un paisaje japonès, es una parodia de la muerte de Sylvia Plath y si Kamiya no lo reconoce no importa yo como lectora lo veo asì y su ambientaciòn japonesa lo hace màs creible.
Kamiya es argentina pero de origen japonés, bueno de la linea paterna. Pero bueno, tuvo que ser llamada china por sus coetáneos como hacemos con todos los de rasgos asiáticos, asi como son gallegos todos los españoles aunque hablen catalan o vasco.
Es una gran artífice del lenguaje y muchas de sus frases son poéticas en todo sentido: en el ritmo, en la sonoridad y en la imagen.
Todos los cuentos tienen un sesgo de dolor, tragedia y melancolìa
Se saborean, se disfrutan
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