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SOPA DE WHUAN


Estamos en una circunstancia muy especial. Absolutamente nueva. Nueva en cuanto a su amplitud informativa, su penetración en lo cotidiano, su extensión en el tiempo y el espacio: PANDEMIA DE CORONAVIRUS COVID19
Todos los días y momento a momento, hay información sobre un virus que viene ocasionando enfermedad en personas de todos los continentes. 
Inciciada en Whuan ciudad China, en el 2019, va generando contagios, muertes y sobretodo alertas en todos los puntos del planeta.
Ha habido epidemias, catastrofes, pestes, de todo en todas las épocas. Pero esta es una especie de pesadilla y no por el número de victimas sino por las medidas que toman TODOS los gobiernos en el planeta.
Los pensadores contemporáneos, emitieron distintas visiones sobre el tema. Cada uno desde su óptica. Giorgo Agamben, Zizek, Byung Chul Han, Preciado, Lopez Petit, Zibechi y otros que no me son nada conocidos.
No puedo decir que entendí todo ni que puedo sacar una conclusión clara.
Lo que sí puedo decir es que estoy agobiada. Personalmente me ha dejado con las ruedas para arriba. Desnuda de certidumbres, como decía Pérez Aguirre. Hoy estoy en casa, en seguro de paro, sin saber si el mes próximo tendré dinero para cubrir mis gastos mínimos. 
Eso a mi edad, angustia. Debería ser así? Supongo que no  pero fui educada en el trabajo asalariado como un valor. El cumplir con los deberes sociales, ser honesta y limpita. Ahora debo dar vuelta mi idea del mundo y no logro hacerlo. Pero, como lectora leer, es lo que me ayuda a pensar, pensarme.
Muchos de estos pensadores hablan de Frontera, como término que muestra lo que trasciende el virus. En los últimos años, corrientes migratorias a distintos puntos, desde los pobres a los ricos. Los ricos no dejan pasar a los pobres. Ponen muros, rejas, cadenas, dejan morir en el mar. El virus, igual pasó, sin visa, sin pasaporte. No tiene en cuenta raza, estado civil, clase, lengua ni cultura. Viene siendo más letal entre personas añosas. El consumismo ha sido la tónica del capitalismo actual. No somos ciudadanos somos consumidores. Nos endeudamos para movernos, comprar. Si no consumimos no somos. No tengo tarjeta de crédito, no tengo tv plasma ni créditos, no tengo deudas . Mi idea de la vida está lejos de viajar estilo turista para moverme y consumir. Esto me ayuda. Dice mi hijo que he construido una vida de acuerdo a mis valores: solidaridad, honestidad con el otro, lucha contra la injusticia social. No he sido líder ni integro partido político alguno. Pero creo que he sido coherente. Puedo entonces respirar tranquila...debería hacerlo.
Preciado es un pensador que me ha movido de mi eje. Del binarismo patriarcal. El habla sobre la farmacopornografia. El aparato que desarrolla una industria para limitarnos, moldearnos, encerrarnos. Hay que tener un cuerpo aceptable: ser de determinado sexo, ser delgado, ser joven. En eso va nuestro consumismo y la industria desarrolla lo consumible. No hay desarrollo para combatir un virus que se produce por transferencia de una especia a otra.  Podemos decir que hay una responsabilidad por el manejo de técnicas y por la falta de responsabilidad en el cuidado del ecosistema. Pero tampoco vamos a ponernos ecofascistas. El hombre evoluciona y no podemos consumir igual que en el paleolitico.
Ahora estamos en casa, sí si tenemos casa. Accederemos todos a los cuidados definitivos en el momento que el virus venga por nosotros? Estoy segura que no.
En tanto, el miedo. Efectivamente el miedo es lo que ha funcionado para mantener inmovilizada la población. Miedo a morir. El otro es el peligro. 
La calle con poca gente. La gente que camina va con barbijo.  Sociedad hiperhigienica: lavarse, desinfectarse.
Limpios y encerrados. Solos e hiperconectados.
Adónde vamos?

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