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La casa de los conejos / Laura Alcoba


Laura fue una niña que vivió en clandestinidad. Incluso nació clandestina en Cuba y se inscribe como nacida en Buenos Aires. Desde la voz de una niña que vivió esas circunstancias tan especiales, tan difíciles, nos cuenta su vida en una casa con un "embute" donde todo era secreto, donde todo era simular lo que no era.
Una prosa muy fluida, que logra la voz de la niña, nos lleva intensamente por esta vida difícil, llena de miedo. Miedo a ser descubierto, miedo a la muerte.
Para quienes vivimos circunstancias muy similares, esta novela se transforma en la voz de todos nosotros: los niños, hijos de guerrilleros en los años 70. 
Una casa con un embute, donde se supone que se crian conejos, pero se imprime el periódico montonero: Evita Montonera. Para entrar y salir de la casa todo es secreto, se va y se vuelve a ciegas. cubiertos por frazadas, con ojos vendados. Sí, eso me recuerda y me resuena mucho. Es difícil saber callar para un niño, o al menos saber qué callar. Algunos lo aprendimos tan profundamente, que nos ha sido, como a Laura, casi imposible hablar. Poner palabras al silencio. He comprendido hasta qué punto callar es importante
Laura es una niña que debe callar y guardar sus palabras. No puede jugar con otros niños, casi no puede jugar. Apenas un gatito, que le regalan, es su compañero de juegos, pero el gatito es molesto.
Su padre está en prisión y apenas puede ir una vez a visitarlo, es peligroso.
En la casa de los conejos convive con Diana y su esposo. Diana está embarazada. 
Esta novela, es testimonial, es la historia de una casa que es hoy un sitio de Memoria, en La Plata. Allí fueron abatidos y muertos varios integrantes del grupo, entre ellos Diana. Su hija, es hoy una nieta recuperada. La nieta de Chicha Marianni,ya no es una desaparecida como Roger quien estaba en mi casa, en mi casa sin conejos.


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