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Brillante como una cacerola / Amélie Nothomb, il. Kikie Crevecoeur


Tres relatos. Plenos de humor. Cortos.Un libro ilustrado, con un diseño muy amigable que añade a la lectura comodidad para desplazarnos por las palabras escritas y por las ilustraciones muy bien diseñadas.
Va desde un emperador Chino que está tan harto de la belleza que busca la mujer ideal: una que haya sido desfavorecida soberanamente en cuanto a encantos físicos. Este relato de una ironía absoluta nos hace pensar en lo feo lo bello, temas que a la Nothomb preocupan o por lo menos toma con frecuencia, por ejemplo en Riquete.
En el holandés ferroviario, un aburrido profesor de lengua asiria recuerda con nostalgia los antiugos trenes con compartimentos, donde se podía hablar con ajenos y recuerda un viaje en que un holandés hablaba todas las lenguas, un personaje fantasmal que logra comunciarse con todos porque no solo habla a la perfeccion las lenguas de sus compañeros de viaje sino que sabe qué hablan antes de que pronuncien palabra alguna. Un babel sobre rieles.
El último, un relato sobre la organización de un referendum para definir la existencia de dios. Los existentistas contra los no existentistas. Una pretensión de llegar a la paz a través de las urnas. Y un final muy divertido digno de Amelie.

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