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Ya he confesado mi especial gusto por Gamboa. Este viene a ser el tercer..no cuarto libro que leo del autor. Ser lector es ser disperso, desordenado, metódico pero con metodo propio e intransferible.
Empecé con Perder es cuestión de método, luego Ciudades al final de la noche. El primero una novela casi negra donde se nos retrata una Colombia corrupta, peligrosa pero con una gracia y con personajes adorables. Ciudades...bueno eso vienen a ser crónicas o pinturas literarias de distintas ciudades por las que pasó Gamboa. Pero no son tratadas de igual forma y tampoco como un catalogo para turistas de plástico. Son relatos de disfrute, de vida, de sabores, olores, colores que van de Delhi, a Bangock, de Paris a Barcelona, de Buenos Aires a México. 
Luego lei Volver al oscuro valle, que reseñé a innicio de este año
Entonces, de casualidad encontré este libro, que venia buscando ansiosa, porque es la primera parte de Volver al oscuro...Llego a mis primeras vacaciones en muucho tiempo, invitada y mimada por mi amiga Graciela. Apenas entro a la casa de la Pedrera: ahi sobre una mesa, este libro. Habia otros pero este estaba separado del resto y tenia señas de haber sido leido en parte. Asi que sin permiso, sin duda, sin prejuicio me sumergí en su lectura. Pero claro, estaba leyendo otras cosas y ademas muchos ratos de charlas y paseos con Gra. Es que soy  lectora, compulsiva y apasionada, pero una conversa con amigos...eso es mi razón de ser. Asi que me falto una parte y volvi sin finalizar. Luego me entretuve en varias lecturas, tal como han visto en mis reseñas. En el CCE conseguí esta copia y lo leí. Empecé de nuevo, por el principio y lo lei todo todito.  Complicó leer primero la segunda parte? NO. Para nada. Simplemente pude saber más del cónsul, Juana y Manuel.
Sigo afirmando mi gusto por Gamboa y espero que sea difundido por esta orilla. Me gusta como escribe, nombra autores, peliculas, paisajes, pero lleva muy bien los personajes que se hacen queribles y te acompañan en la lectura.
"En la autora armados de una ardiente paciencia entraremos a las ciudades espléndidas" Rimbaud

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