EMILI TEIXIDOR . Contagiar el deseo de leer es como contagiar cualquier otra convicción profunda: sólo se puede conseguir, o mejor intentar, sin imposiciones, por simple contacto, imitación o seducción. No se trata de llenar ningún vaso -cerebro- vacío, sino de prender en una zarza el fuego que nos agita. Por el simple contacto de una llama. El mejor contagio/contacto es el ejemplo. Si nos preocupáramos menos por la lectura de los otros y más y con más rigor por nuestras propias lecturas, seguro que nuestro entusiasmo nos desbordaría y los más cercanos a nosotros advertirían esa plenitud que nos proporcionan los libros y quizás, quizás, otros intentaran alumbrar su propio ardor aprovechando alguna de las pequeñas chispas que desprende nuestra hoguera. Primer truco Primero lee tú y los demás imitarán el placer que tú expandas. Predica con el ejemplo. Toda seducción tiene sus estrategias o sus trucos. Existen algunos, pequeños, sencillos y prácticos para facilitar el contagio. O mejor...
este video me encantó es imperdible.Es una biblioteca ejemplar.
ResponderEliminarSe me erizaron los pelos y me corrio un frio por el cuerpo cuando vi este video, me parecio increible el lugar...
ResponderEliminarLástima que para los bibliotecarios y apasioanados por la lectura ese lugar acá es solo una utopía...
Un Abrazo
Gabriela Rodriguez
Bibliotecaria
La Plata
Los invito a leer mi artículo:
La biblioteca escolar; un espacio literario de motivación e imaginación (Rodríguez, Gabriela)
http://biblioticando.blogspot.com/2007/02/la-biblioteca-escolar-un-espacio.html